domingo, 3 de noviembre de 2013

Crislu, RELATO PARTICIPANTE EN EL CONCURSO SIGUE UNA ESCENA DE #BUKUSCE

KENNY FLETCHER Y LA MÁQUINA DEL TIEMPO (JORGE S. DE LA TORRE), CONCURSO DE RELATOS BUKUSONLINE #BUKUSCE
La escena pertenece al libro Kenny Fletcher y la Máquina del Tiempo, Jorge S. de la Torre. Continuo Kenny Fletcher y la máquina del tiempo, justo después de que acabe el libro.



A EGIPTO




        Abro los ojos con lentitud, me duele la cabeza y todo me da vueltas. Noto mis manos atadas a la espalda. De repente el pánico empieza a invadirme. Todo está oscuro a mí alrededor y no recuerdo como he terminado en ese lugar.
        Haciendo un soberano esfuerzo me incorporo y trato de buscar una salida, voy dando pataditas a las paredes hasta encontrar la puerta. Cuando la localizo arremeto contra ella y la empujo con todas mis fuerzas, pero ésta no cede. Desesperado comienzo a gritar el nombre de mi hermanastro
   —Mathew, Mathew ¡Socorro!
        Me siento impotente, la cabeza me arde, y unas lágrimas frustración me recorren las mejillas. Las seco rápidamente, no me gusta llorar, aunque no haya nadie mirando. Me vuelvo a sentar en el suelo, cierro los ojos y trato de pensar fríamente. Tengo que poner en orden mis recuerdos, debo recordar cómo he acabado encerrado en este sucio cobertizo.
   —Date prisa Kenny.
   —Voy, voy
   — ¿Tienes la maleta lista?
   —Casi—contesto al tiempo que saco toda la ropa de mi armario y la meto en la maleta haciendo una gran bola. Aplasto la tapa con todas mis fuerzas y consigo cerrar el equipaje.
   — ¿Te has despedido de David?
   —Sí, hemos acordado escribirnos todas las semanas y contarnos todas las novedades sobre la llave.
   —Me parece perfecto—sonríe— ¿listo entonces?
   —Completamente. ¿Me vas a decir ya adónde vamos?—Mathew llevaba haciéndose el misterioso desde que me anunció que pasaríamos las vacaciones juntos.
   —Iremos dos semanas a Barcelona, a visitar la ciudad. Y pasaremos el resto del verano en una de las residencias que el colegio tiene para los alumnos que no pueden volver a casa en vacaciones.
   —Todo eso suena estupendo—contesté sin mucho entusiasmo.
   — ¿Te pasa algo?
   —Últimamente no pedo de dejar de pensar en Josh, el asunto de la llave me distrajo un poco, pero sigo sintiéndome horrible por haberlo dejado solo con mis padres. Mathew me miró intensamente con un gesto pensativo
   —Podríamos ir a buscarlo y hablar con él. Si muevo algunos hilos y hago un montón de papeleo es posible que pueda ingresar el año que viene en Bramley.
   — ¿En serio?—pregunté con los ojos brillantes por la ilusión.
   —Sí, pero no te olvides que el año que viene estudias en el colegio de Egipto. No compartiréis internado.
   —Pero sabré que está bien.
   —No se hablé más, vayamos a buscarlo. Es posible que pueda venir con nosotros de vacaciones. Dejamos nuestro equipaje en casa de los padres de Mathew, metimos una muda y lo esencial en una bolsa de viaje y cogimos el tren para ir hasta Manchester, era una lata no tener la máquina del tiempo. El viaje se me pasó muy rápido ya que me pase durmiendo todo el trayecto.
   —Ya hemos llegado—me despertó Mathew sacudiéndome por el hombro.
   — ¿Ya? ¿Tan pronto?
   —Duermes como un lirón. Salimos a la estación y cogimos un taxi que nos dejó a unas manzanas de mi casa. Tenía muchas ganas de ver a Josh pero Mathew me recodó que no era conveniente que me expusiera demasiado.
   —Aunque ahora te llames Kenny, sigues siendo Alan. No te olvides. Asentí con la cabeza y me encaminé hacia mi casa, procurando no llamar la atención, tarea bastante fácil ya que las calles estaban casi vacías.
   —Ya hemos llegado—informé— ¿Ahora como hago para ver a Josh?
   —Podemos hacer como en las películas—explicó Mathew mientras se agachaba y recogía algo del suelo—tiramos piedras a su ventana, hasta que se asome. Me parece buena idea—dije a la par que recogía una piedrecita que mi hermanastro me tendía.
   — ¿Cuál es su ventana?
   —Esa—expliqué señalando con el dedo. Acto seguido comenzamos a tirar piedras, pero mi hermano no parecía darse por aludido.
   — ¿Estás seguro que tu hermano está en casa?
   —Debería. Espera, me subiré al árbol e intentaré ver si está en su cuarto—la idea se me acababa de ocurrir y enseguida la puse en marcha. Con un impulso me colgué de la rama más baja, y con mucho cuidado fui escalando hasta llegar a una rama gruesa que se encontraba cerca de la habitación de mi hermano.
   — ¿Josh? ¿Estás ahí? No hubo respuesta. Despacio me puse de pie y miré por la ventana, lo que vi me dejo petrificado. La habitación de mi hermano estaba vacía, no había ropa desperdigada por encima de la cama como acostumbraba, y tampoco había ni rastro de sus juguetes preferidos. Bajé del árbol sudoroso y con el rostro frío.
   —Creo que mi hermano se ha marchado de casa.
   — ¿Qué dices Al… Kenny? No puede ser.
   —Pero es—grité lleno de rabia. Voy a preguntarles a mis padres que ha pasado.
   —Es peligroso, recuerda que te has fugado.
   —Necesito saber que ha pasado con mi hermano. Confía en mí, no me ocurrirá nada. Mathew me miro con desaprobación, pero no abrió la boca para protestar.
   —Nos vemos en la cafetería de la esquina dentro de una hora—me despedí
   —Eso sí que no, te acompaño.
   —De ninguna manera, esto es un asunto entre mis padres y yo. Mathew no parecía muy satisfecho, pero al final decidió dejarme actuar. Me sentía muy culpable por lo que le hubiera pasado a Josh, fuese lo que fuese.
   —Déjame la llave. Intentaré investigar más sobre ella mientras te espero.
   —Toma— saque la llave de bolsillo del pantalón y se la di. Me quedé observando, hasta que vi a Mathew doblar la esquina, y luego llame al timbre de mi casa. Estaba bastante nervioso.
Mi madre abrió la puerta, estaba bastante cambiada, llevaba un albornoz y tenía unas ojeras inmensas.
   —Alan—acertó a decir.
   —Mamá—la salude con un inclinamiento de cabeza, la situación era bastante incomoda.
   — ¿Dónde has estado todo este tiempo?
   —Interno en un colegio, estaba harto de vosotros—le respondí fríamente, realmente estaba muy ansioso por saber el paradero de mi hermano.
   — ¿Dónde está Josh?
   — ¿En un colegio interno? Estábamos muy preocupados, no deberías haberte ido sin avisar.
   —Vosotros no teníais que haberme tratado como me tratasteis. ¿Dónde está Josh? Estaba muy enfadado con mi madre, sospechaba que por su culpa mi hermano se había tenido que ir a vivir a otro sitio.
   —Se ha ido a Egipto.
   — ¿A Egipto?
   —Sí, un profesor vino a ofrecerle una beca, para un prestigioso colegio.
   — ¿Cómo era ese profesor?—pregunté a voces.
   —Normal, moreno, de pelo corto, con patillas—enumeró mi madre encogiéndose de hombros.
   —No puede ser—me desquicie tirándome de los pelos. Ese condenado profesor no solo había robado la máquina del tiempo, sino que también me había arrebatado a mi hermano pqueño.
   —Mamá, me tengo que ir. Solo venía para saludar a Josh y para decirte que estoy bien. En cuanto pueda te escribiré para que no te preocupes. Te quiero—le di un beso en la mejilla y me alejé corriendo. Su aspecto me había producido cierta culpabilidad, pero tenía asuntos más importantes que tratar, como por ejemplo recuperar a mi hermano. De repente me frené en seco, cogí un boli y un papel del cajón de la cocina y garabatee una nota.
   —Dale esto a papá cuando lo veas, y siento lo de vuestra separación. Mi madre se quedó inmóvil en el salón, con la nota en la mano, viendo como atravesaba la puerta y me iba. Nada más cerrar la puerta, un hombre me atestó un fuerte golpe en la nuca, dejándome inconsciente.
   —Mathew—volví a gritar a la desesperada, a esas altura mi hermanastro ya estaría buscándome. Así fue, después de muchos crujidos la puerta cedió dando paso a la figura de mi hermanastro.
   — ¿Quién te ha hecho esto?
   —No sé. Tienen a Josh, debemos ir a Egipto cuanto antes—acerté decir antes de caer exhausto entre sus brazos.
Este relato ha sido escrito por Crislu

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Kenny Fletcher y la Máquina del Tiempo
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