jueves, 3 de octubre de 2013

CONCURSO ANIMALES: LA PRINCESA FIONA

AUTOR: Kikanuka 



                  Mi nombre era Linda ya no estoy en el mundo terrenal pero sí vivo en el corazón de quienes me quisieron de verdad y desde ahí voy a contaros el relato de mi dura vida.
 
    No os puedo contar mucho de mi pasado porque no lo recuerdo, sólo lo crueles que fueron aquellos quienes me condenaron a vivir atada a una cadena durante 7 años.
Fui el capricho de una familia, el juguete que cuando era pequeña para ellos era lo mas bonito de este mundo, pero siendo una montaña del pirineo en breve mi cuerpo crecería y pronto se cansarían de mi.
Jamás podré contaros como ocurrió ni como fue mi vida anterior porque, por mucho que quienes me rescataron lograban indagar,  sólo supieron que fui un regalo para la madre de quien decían que era mi dueño y al hacerme tan grandota me condenaron a vivir en una casa abandonada diciendo que allí me cuidarían.
       Pasé como os he dicho 7 años atada a una enorme cadena que pesaba muchísimo en mi cuello, en una casa en ruinas con la única compañía de los gatos que allí vivían. Poco podía moverme ya que la cadena no era muy larga, llegaba al bol de agua sucia que siempre tenía y a una olla vieja que, muy de vez en cuando, estaba llena de pienso;  venían a verme -creo recordar-  más poco que mucho, también tenía la visita de niños que me traían de comer. En el pueblo sabían de mi existencia pero nadie hacía nada para liberarme de mis ataduras. 
      Así pase 7 largos años en soledad, siendo invisible y sin que nadie viera como poder sacarme de allí.
Yo no sabía que uno de los pequeños que venían a verme sí se preocupó de mí, se lo dijo a su tía y ella puso al momento el aviso en un  foro animalista de que yo estaba en esa situación y pedía ayuda, ¿vendrían a por mí?
       Un día todo cambió de repente, un coche se paró cerca de mí, salieron dos personas; tenía miedo, sólo escuchaba: Ya estamos aquí, tranquila todo va a ir bien. Sacaron agua y comida que en mi vida había probado, seguía con mucho miedo pero vi que no eran como los demás, al momento sentí un calor como nunca había sentido, percibí una voz interior que decía no habrá mas dolor de ahora en adelante, era maravilloso sentir esa bonita sensación. Hablaban entre ellos muchísimas cosas, solo decían hay que sacarla de aquí cuanto antes. Estuvieron mucho rato conmigo, pero tuvieron que marcharse y me prometieron que volverían. Sentí que debía creerles porque vi en sus ojos lo que nunca había visto en un humano.
       Pasaron un par de días  cuando vi de nuevo aquel coche que me hacía sentir segura, pero detrás venía otro coche más. Qué raro pensé ¿serían como ellos?
Tenía cuatro humanos delante de mí sin saber qué iba a pasar, dos de ellos iban con uniforme y supe que eran policías, hablaban con quienes me dijeron que todo iba a ir bien. Les vi firmar unos papeles, la policía les dijo: no sé cómo vais a poder con ella, es enorme!!!  Pero mis amigos dijeron: tranquilos,  no habrá problema alguno sólo necesitamos tiempo y paciencia.
Me quedé sola con ellos, ya no sentía miedo. El chico sacó algo parecido a unas tijeras y cortó mi cadena, ¿eso significaba que era libre? No entendía nada, seguía asustada pero era diferente, sabía que ya nada malo podría ocurrir. Me subieron al coche y sentí una enorme paz, dejaba atrás 7 años de soledad y condena, no sabía qué me depararía el futuro pero presentía que salía del infierno para vivir en el paraíso junto a dos seres que nunca dejarían que nada malo me ocurriera, Cris y Carlos.
      Me llevaron a un veterinario que me revisó. Tenía fiebre, quizás debido al viaje y los nervios, pero todo estaba bien salvo un bulto que tenía en el pecho consecuencia de la cadena que llevé tanto tiempo, no revestía gravedad ninguna, así que todos estaban tranquilos.
Llegamos a una residencia, Cris se había encargado de conseguir madrinas para cubrir los gastos mientras me encontraban un verdadero hogar.
       Venían a visitarme pero yo sentía una especial unión a Carlos, era como el príncipe que toda princesa espera para vivir en un castillo, a su lado sentía el amor verdadero.
Pasaban los días y no salía nada para mí, ¿qué pasaría? ¿Viviría allí siempre? Ellos hablaban mucho conmigo buscaban siempre el mejor lugar donde yo pudiera estar, hacían verdaderos esfuerzos por tenerme siempre cuidada y que no me faltara de nada, pero veía  tristeza en sus ojos, ¿me tendría que separar de ellos? No quería ni pensarlo porque creo que jamás sería tan feliz con nadie si ellos no estaban a mi lado.
       Un día mi príncipe vino a buscarme. Qué raro, tenía que subir de nuevo al coche, ¿donde íbamos? ¿nos separaríamos por siempre?
Llegamos a una casa enorme, una casa donde se respiraba el mejor ambiente que pudierais imaginar. De pronto salió Cris de aquella casa, ¿qué pasaba? No podía entender nada. Oí de inmediato: ¡Bienvenida a casa princesa!, ¿aquello era de verdad? ¿Me quedaba en con ellos? No podéis imaginar lo que sentí ni se puede describir. Ya tenía castillo!! Junto a mi príncipe, era la princesa de un castillo maravilloso lleno del verdadero amor que todo ser debe tener, ya no habría más dolor ni sufrimiento, estábamos juntos.
      Pasé el mejor año de mi vida, fui feliz, pero los años vividos atada aquella horrible cadena hicieron mella en mi salud. Días antes me visitaron los veterinarios, todo iba bien dijeron, pero yo sentía que no era así que mi corazón estaba cansado y necesitaba partir.
        Decidí que fuera en soledad, sin que ellos pasaran el dolor vivido anteriormente. Me tumbé en mi rincón preferido en la hierba, divisé todo cuanto había a mi alrededor, miré al cielo, ese que ahora podía ver mas cercano que nunca, cerré los ojos, y una vocecita interior me dijo ya es hora de marchar te, todo fue muy rápido no sentí nada solo una paz enorme.
       Mi príncipe me encontró dormida, se arrodilló a mi lado y no creía que ya no abriría más lo ojos, lloró y yo no podía decirle: Tranquilo me he ido sin dolor, pero sabía que tras esas lagrimas luego habría serenidad por haberme hecho tan feliz.
Dos años atrás dejé mi pasado y mi nombre atrás para llamarme Fiona, la princesa de un castillo donde siempre reinará el amor verdadero.
 
        Mis papis han seguido ayudando a muchos peludos como yo, el castillo está lleno, no sabéis lo feliz que eso me hace, estoy muy orgullosa de ellos porque su amor sigue curando corazones heridos…..


Relato participante para la Asociación Protectora Vila Pepa



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